La primera infancia

Es la etapa evolutiva que comprende desde el nacimiento hasta la etapa preescolar.

Es uno de los momentos de desarrollo con mayor capacidad de cambio ya que el cerebro todavía se está formando. En estos años un ser indefenso y sin capacidad para sobrevivir se convierte en un niño que piensa y se emociona, que habla y corre, que se relaciona y empieza a utilizar sus experiencias.

Cualquier problema tiene ahora una solución más fácil, es el mejor momento para poder prevenir, detectar, diagnosticar y tratar cualquier trastorno neurobiológico y/o psicoeducativo.

Rechazo a la comida

El recién nacido puede presentar irritabilidad, rechazando la succión cuando se le da el pecho, llorando o mordiendo. Es normal la presencia de un período de adaptación, pero puede generalizarse, produciendo rechazo a mamar. Hay que diferenciarlo de la irritabilidad de los cólicos, la irritabilidad por problemas en la succión y los llantos de demanda.

También encontramos lactantes que no muestran interés por los alimentos y no los reclaman. Puede indicar mayoritariamente la presencia de un niño plácido, aunque también puede ser un síntoma de retraso.

La somnolencia puede provocar un rechazo al alimento y es normal en los dos primeros meses de vida, más tarde y también normal, puede aparecer en lactantes que se alimentan con inmediatez. Puede ser anómala si aparece la somnolencia de forma brusca, o si es consecuencia a una inmadurez o posible retraso. Asimismo el rechazo a la comida puede ser anómalo si aparece de repente o es selectivo.

Nos podemos encontrar un rechazo normal a las necesidades calculadas, pero si se fuerza la alimentación puede empeorar, y es mucho mejor respetar un pequeño periodo adaptativo.

No confundamos rechazo a la comida con la pérdida de tiempo o la aversión a presentaciones y alimentos específicos.

Dentro de la primera infancia el rechazo se aprende antes que el placer, acompaña al desarrollo del yo del niño, el deseo de independencia y de practicar nuevas habilidades, y se mantiene para captar la atención del entorno. El hecho de que el niño no coma asusta a los padres en base a su crecimiento, y hace que éstos adopten una dinámica angustiosa hacia la comida o con exceso de atención con el niño, lo que desencadena y mantiene el rechazo a la comida, en un niño que encuentra el contexto idóneo para captar la atención. Sin embargo si se tienen pautas rígidas sobre la comida, y por lo tanto ansiedad por cumplirlas, todo ello influirá y muy negativamente en el deseo de comer del niño. El tratamiento incluye en estos casos esencialmente pautas educativas para los padres.

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Web actualitzada el Jueves 14 Marzo 2019, 15:14